Después de redefinir el retrato íntimo contemporáneo con The Worst Person in the World, el director noruego Joachim Trier regresa con una obra aún más contenida, incómoda y devastadora: Sentimental Value.
Una película que no habla del pasado, sino de cómo el pasado se infiltra en cada gesto del presente. Hoy os queremos hablar un poco más sobre esta película, de la que nos arrepentimos de no haber podido hablar antes. Si tenéis la posibilidad, id a verla al cine.
Por qué Sentimental Value es una de las películas europeas del año
Aquí no hay grandes giros de guion. No los necesita. Trier convierte una casa familiar, dos hermanas y la figura ausente del padre en una bomba emocional a punto de estallar.
Algo que también nos ha gustado mucho es cómo la película aborda, de forma transversal, lo que implica trabajar en el sector audiovisual. Te habla de muchos de los problemas actuales: desde la precariedad del oficio hasta el paso del tiempo y el hacerse mayor, que puede dejarte fuera de un proyecto simplemente porque ya no estás en condiciones de rodar.
¿Quién es Joachim Trier?
Joachim Trier es un cineasta y realizador noruego conocido internacionalmente por películas como La peor persona del mundo (2021) y Sentimental Value (2025).
Ganador de numerosos reconocimientos —entre ellos dos Premios del Cine Europeo y el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes—, también cuenta con nominaciones a los Premios Óscar, Globos de Oro, BAFTA y César.
En su juventud fue skateboarder a buen nivel y empezó rodando y produciendo sus propios vídeos. Su pasión por el cine le llevó a estudiar en el European Film College en Ebeltoft entre 1995 y 1996, y más tarde en la National Film & Television School del Reino Unido.
Sus películas se centran principalmente en la memoria y la identidad, temas que considera esenciales en el cine, y ha expresado que sus futuros proyectos seguirán estando ligados a sus intereses personales.
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De qué trata Sentimental Value (sin spoilers).
Sentimental Value (en noruego: Affeksjonsverdi) es una película dramática noruega dirigida por Joachim Trier, que escribió el guion junto a Eskil Vogt. Está protagonizada por Renate Reinsve, Inga Ibsdotter Lilleaas, Stellan Skarsgård, Elle Fanning y Cory Michael Smith.
Lo que comienza como una visita casi logística se convierte en un desmontaje quirúrgico de la memoria familiar: qué recordamos, qué decidimos olvidar y, sobre todo, quién tiene derecho a narrar la historia de una familia.
Tras la muerte de su madre, las hermanas Nora y Agnes se reencuentran con su distanciado padre, Gustav Borg, un veterano director de cine de renombre, que le ofrece a su hija Nora —actriz de teatro— un papel en su próxima película.
Nora lo rechaza y pronto descubre que ese papel ha sido entregado a una joven y entusiasta estrella de Hollywood. A partir de ahí, ambas hermanas deben lidiar con su compleja relación con el padre y con la presencia de una actriz estadounidense atrapada en medio de una dinámica familiar frágil y tensa.
La película se estrenó mundialmente en la sección oficial del Festival de Cannes de 2025, donde fue nominada a la Palma de Oro. En la 83.ª edición de los Globos de Oro recibió nominaciones a Mejor Película Dramática y a las interpretaciones de Reinsve, Skarsgård, Lilleaas y Fanning.
También fue seleccionada para representar a Noruega como Mejor Película Internacional en la 98.ª edición de los Premios Óscar, convirtiéndose en el primer film noruego en competir en la categoría de Mejor Película.
Renate Reinsve vuelve a demostrar por qué es el rostro del cine europeo actual
La presencia de Renate Reinsve no es casual. Trier vuelve a trabajar con su actriz fetiche —y la nuestra también—, pero aquí su registro cambia: menos carisma expansivo y más contención, más silencio, más mirada. Su interpretación está construida desde lo que no se dice. Y eso, en el cine de Trier, lo es todo.
Si el personaje de Reinsve representa el dolor enquistado, la hermana encarna la memoria. Su forma de recordar al padre es distinta: menos áspera, más conciliadora. Y ahí nace el verdadero conflicto de la película. No discuten por lo que pasó, sino por cómo debe recordarse.
Trier utiliza a ambas como dos caras del mismo trauma. Una no puede perdonar. La otra necesita hacerlo para poder seguir adelante. Y, sinceramente, cuesta decidir quién está más impresionante: si Renate Reinsve o Stellan Skarsgård.
Esta dualidad convierte el reencuentro en algo incómodo, real y profundamente reconocible para cualquiera que haya vivido tensiones familiares donde el pasado nunca terminó de cerrarse.
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La casa como personaje: el verdadero escenario del conflicto
La vivienda familiar no es un simple decorado: es un archivo emocional. Cada habitación contiene una versión distinta del padre y, por tanto, una versión distinta del pasado. Trier rueda los espacios con una calma casi documental, recordándonos que el conflicto no está en la acción, sino en la carga simbólica de los objetos.
La interpretación de Renate Reinsve y Stellan Skarsgård, dando vida a un padre desbordado y a unas hijas marcadas por la ausencia, ha sido ampliamente aclamada por su vulnerabilidad y humanidad.
Por qué esta película va a generar conversación cultural
Sentimental Value encaja de lleno en el tipo de cine que domina festivales y debates culturales: íntimo, incómodo y profundamente humano. Sin música grandilocuente ni dramatismo subrayado, Trier demuestra que la tensión más potente nace de lo cotidiano.
Sentimental Value no trata de recordar el pasado. Trata de la imposibilidad de ponerse de acuerdo sobre cómo recordarlo.
Y en ese choque entre hermanas, Joachim Trier encuentra una de las radiografías familiares más precisas y dolorosas del cine europeo reciente.
Para nosotros, sinceramente, es una de las mejores películas que hemos visto en mucho tiempo. De esas que te dejan tocado, con la sensación clara de estar ante una de las grandes películas de 2025–2026.
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