El dúo formado por Adriana Ubani y Paula Reyes está de moda. Y ya era hora, porque son increíbles y tienen todo lo necesario para triunfar. Publican su segundo álbum, con la denominación homónima Pipiolas. Me encanta esto de ellas, una auténtica declaración de intenciones donde reflexionan sobre la vida adulta “recordando los tiempos en los que la incertidumbre aún era salvaje y divertida”.
Las entrevistamos para conocer todos los detalles acerca de este disco y para conocer más sobre Pipiolas. Una vez que entres en Pipiolas club ya no vas a querer salir.
¿Quién es Adriana? ¿Quién es Paula? ¿Cómo os definiríais como artistas?
A.U.: “Lo que diría que hay en común entre las dos es que ambas somos multidisciplinares, muy curiosas y no tenemos miedo, no paramos de probar cosas nuevas. Y también creo que somos bastante buenas en lo que hacemos. Lo que no tenemos de talento natural lo compensamos con trabajo y siendo muy creativas”.
P.R.: “Retweet y fav”.
A.U.: “Y somos majísimas, que eso también es muy importante”.

¿Qué referentes habéis tenido a nivel musical?
P.R.: “Yo creo que más que referentes, nosotras bebemos de muchas disciplinas artísticas distintas. Del cine, de la pintura, del teatro, de la literatura. Sí, claro que hay música detrás, pero creo que bebemos de muchas disciplinas diferentes.”
A.U.: “Al final, como todas las disciplinas convergen, vas encontrando muchas perlitas por todos los lados y eso es lo que enriquece tu nivel de referencias”.
¿Cómo surgió Pipiolas?
P.R.: “Albanta, Adri y yo nos conocimos en la RESAD. Albanta y yo trabajábamos en una tienda y Adri venía a vernos todo el rato”.
A.U.: “Yo era la dependienta de honor”.
A.U.: “La amistad de Paula y Albanta se forjó mucho más en la tienda y la amistad entre Paula y yo, fue a partir de una amiga en común, y por eso surgió Pipiolas. Y yo empecé a llevarme más con Albanta debido a su amistad con Paula. Al final fue como una sinergia de varias cosas, pero conocernos como tal las tres, nos conocíamos de la carrera.
Si no habéis visto el podcast de Keep it Cutre con Pipiolas, id a verlo:
¿Y, por qué Pipiolas como nombre artístico?
P.R.: “La palabra en sí es bonita, sonora, tiene una fonética chula y aparte era como adelantarnos un poco a las cosas que nos pudieran decir e ir nosotras con nuestro humor de base, anticipándonos porque realmente éramos nuevas haciendo música”.
A.U.: “Había que reapropiarse de la palabreja antes que nadie la usara”.
El nombre artístico es altamente original y creativo. Es un nombre chulísimo y retrata a la perfección la identidad artística de ambas. Pensar en Pipiolas, te lleva directamente a su universo y sus canciones.

¿Qué significa Albanta San Román para vosotras? Aparte de ser vuestra amiga, y también manager, siempre ha estado presente. Es increíble que hayáis firmado con Elefant Records y que os lleve una agencia formada por mujeres como La Trinchera.
A.U.: “Con La Trinchera has dado en el clavo. Ayer vi el discurso de Zara Larsson cuando le dieron un premio de Women in Music y hablaba sobre las mujeres en la industria. No romantizaba nada, ni lo reducía a una sola cosa, al final decía que había florecido mucho por haber estado rodeada de mujeres. Y comentaba lo importante de sentirse en un espacio seguro formado por mujeres, circunstancia que le había hecho crecer en muchos aspectos.Y Albanta, aparte de que somos muy amigas y empezamos muy de la mano con ella, tiene esa capacidad extraordinaria de sostenerte para que triunfes. Yo creo que eso marca la diferencia”.
A.U.: “Después Elefant era la estructura que nos faltaba para que se pudiera iniciar el proyecto en sí”.
En 2023, sacan un álbum que se llama No hay un Dios que es ya fascinante, y ahora sacan el segundo, que lleva de título el nombre artístico de ambas. Me parece una genialidad porque transmite un mensaje de empoderamiento total, un aquí estamos nosotras y esto es lo que hay, con la honestidad brutal que supone escribir un puñado de canciones y enseñarlas al mundo mostrándote tal y como eres. Apasionante.
¿Cómo lo sentisteis vosotras? ¿Cómo fue trabajar en este segundo álbum?
P.R.: “Ha sido un proceso tan ecléctico como su resultado. Hemos pasado por muchas fases: el síndrome de la impostora, la motivación de descubrir cosas, las decisiones que hubo que tomar… Ha sido un proceso de reafirmarse y por eso no podía tener otro nombre que no fuese Pipiolas. Parece que convergen ambos álbumes, parece que No hay un Dios, pero sí unas Pipiolas. Y así es como respondemos a eso”.
Algo que me fascina del proyecto son las máscaras. Tienen un punto interesante, pero a la vez dan miedo. ¿Qué representan?
P.R.: “Es que cambiar y madurar también da un miedo que te cagas”.
A.U.: “Claro y todos los procesos de transformación y de crecimiento también son una deformación. Ahora que lo pienso, es justo lo que ha dicho Paula, el proceso por el que hemos pasado con este disco es un proceso artístico en toda regla. En los procesos artísticos siempre hay dudas, siempre hay cosas que quieres reafirmar y que tienes muy claras, otras cosas no las tienes tan claras y tienes que investigar, te generan cierta inseguridad. Al final, todo ese proceso es una deformación, una transformación de lo que tú pensabas que ya estaba. Luego miras para atrás y a lo mejor te encuentras que las cosas no eran exactamente como tú pensabas o se han convertido en algo que no te imaginabas. Eso es lo que reflejan las máscaras y, como decía Paula, crecer y transformarse también da miedo. Es un conglomerado de todo ese proceso de transformación”.
Con el álbum os enfrentáis a la cara más amarga de lo que habéis deseado ser en la vida, ser artistas. ¿Qué diríais que es lo más difícil de esta profesión? También, ¿qué es lo más difícil de ser mujer en esta profesión?
A.U.: “Como mujeres, todo. Siempre hay un añadido. Eso es así. Creo que no hace falta explicarlo más porque al final es lo que es. Siempre hay una dificultad extra y todo lo que a veces parece un camino más cómodo o rápido, por el hecho de ser mujer parece que tiene una doble cara. Y, respecto a ser artista, pienso que el arte es una cosa muy complicada, muy necesaria y simple en muchos aspectos, pero también muy complicada por muchos factores que no controlas. El arte nace de algo muy personal, muy poco tangible en muchos aspectos, por esa razón es muy alienígena que acabe conectando con la gente, pero al final lo hace. Eso es un poco la magia”.
P.R.: “Sí. Persistir o aguantar también. A veces no se trata de una decisión, aunque tampoco se trata de hacer las cosas porque sí. Lo haces a tu pesar. Y entonces es una lucha interna constante, decirte a ti misma que ojalá me gustara ser otra cosa, pero es que soy esto y ya está. Lo complicado es persistir y ser lo que eres para bien o para mal, por desgracia”.

Desde “My favorite things” versionando el clásico de Broadway hasta “Feria Cañete”, todos son temazos!!! ¿Cuál fue la canción que más trabajo os ha costado?
P.R.: “Diría, que “Ay querida”. Costó mucho encontrarle el punto porque era una canción con mucho potencial, pero hubo que darle mucha vuelta a nivel de producción porque no lo encontrábamos. Y me acuerdo cuando le dije a Vau que quería meter un organillo, el organillo madrileño. Empezamos a buscar instrumentos parecidos y encontrar cosas. Los organillos son como vinilos muy antiguos que suenan todo el rato en bucle. Además los vinilos tienen como una especie de huecos…”.
A.U.: “Como las cajitas de música”.
P.R.: “Eso es. Entonces a partir de un diseño, se cogió y se duplicó todo. De repente, tenía una sonoridad algo más oscura, pero nos ayudó a terminar bien. Luego viene ese accelerando, parece que termina rayando el disco. A nivel producción fue clave para que la canción tuviera sentido. Y ahora nos encanta”.
A.U.: “Era buscarle el punto porque no era nada que hubiéramos hecho antes. Esto sí que es diferente a otras cosas”.
P.R.: “Teníamos que justificar la canción de alguna forma”.
¿Os ha quedado algún tema que os hubiera gustado incluir fuera del disco?
P.R.: “No, al contrario. Se incluyó “Feria Cañete” que ya estaba compuesto de antes y se añadió otra canción. Cuando el disco estuvo terminado sentíamos que le faltaba algo, y entonces se incorporó “Ahora Que…”. Nos sirvió para cerrar la idea del disco, aunque no sea la última pero fue la que nos hizo decir, vale ahora sí lo tenemos. ”.
A.U.: “Ole”.
P.R.: “Ahora sí”.
“No Tocar” es una de mis favoritas. Flipo con que fuerais al Museo del Romanticismo a grabarla. Me encanta aquello que decís de <<Yo lo que quiero es quedarme en una cueva>>, es decir, esta frase me parece icónica pero a la vez demoledora. ¿Qué significa para vosotras ese concepto de cueva?
A.U.: “Para mí es como una referencia un poco irónica, a veces la gente busca una excusa para esconderse, ¿sabes? Pero, es como buscar algo donde normalmente te escondes, decir que prefiero quedarme ahí para que no se aprovechen de la situación y me sigan tocando las narices, básicamente. Es como cuando los tíos aprenden lo que es responsabilidad emocional, y entonces usan la palabra todo el rato sin tener ni idea de lo que supone el concepto. Se trata de usarla de la manera correcta. Quedarse en una cueva realmente significa esto: de verdad, déjame en paz. No me toques. ¿Sabes? Esto es lo que significa para mí”.
P.R.: “Sí, la parte triste es como decir que renuncias a sentir cosas por miedo a que te hagan más daño. Como dice Adri, es que te dejen en paz, yo me hago aquí una bola y no molesto a nadie, pero que a mí nadie me moleste tampoco. Es como cuando retomas el control sobre tus emociones y entonces dices: yo me bajo, yo ya me quedo aquí. Que nadie me toque, que nadie me mire, que si te gusto ni me de cuenta, que si me escribes cartas no me las leas. Yo me quedo aquí en mi cueva, que vengan las cosas y yo así quieta, que ni me entere”.
A.U.: “Es como decir, tengo que protegerme porque sé que me pueden caer tantas leches por tantos sitios, que prefiero protegerme un poquito”.
Volvéis a tocar el tema de la salud mental en “Hasta Donde Se Pudo”, y en “Nanana”. ¿Qué significa para vosotras la salud mental y sobre todo en el mundo artístico que es tan importante?
P.R.: “Ahora la salud mental está empezando, igual que ir al psicólogo, a tener una lectura un poco egocéntrica. Aquí realmente “Hasta donde se pudo” es aceptar que la felicidad es un tema muy complicado. Se está diciendo algo muy duro, pero sin llorar, es decir, tampoco es un drama. Básicamente es decir: yo he llegado hasta aquí. Y ya está”.
A.U.: “Hablar de salud mental es como un pensamiento que va intrínseco en nosotras, es ser consciente de que la felicidad es un concepto muy complicado, que la vida es un concepto muy complicado y que los temas profundos no siempre tienen que tratarse con ese cuidado, no podemos estar siempre rodeados de algodones”.
Vuestra música es alucinante. ¿Con qué artistas os gustaría colaborar en un futuro? He visto que habéis colaborado recientemente con Las Fillas de Cassandra en “Cuchicheo”, lo tengo en bucle, vaya temazo y que guay.
P.R.: “Está muy guay. Es la primera vez que colaboramos para una canción de otro artista. Les dijimos que sí porque ellas son increíbles. Estar en ese disco es la leche, el mero hecho de estar ahí la verdad que es un gusto”.
La colaboración soñada de las Pipiolas sería con C. Tangana. Y también me encanta una cosa que señaló Adri, que dijo algo así como: “Nos gustaría colaborar con artistas que tengan el factor atrevimiento intrínseco en su proyecto”.
Para terminar ya con la entrevista, ¿cuál sería vuestro mayor sueño como artistas?
A.U.: “Para mí sería tener la suficiente base y estructura para poder hacer lo que realmente te guste, alineado con lo que realmente crees que es importante. Para mí, como actriz, como intérprete y como cantante, supone tener la tranquilidad y la base suficiente para poder hacer lo que me da la gana. Y, como me conozco, sé que eso va de la mano con lo que de verdad creo que es importante, interesante o puede aportar algo. Formar parte de un proyecto o desarrollar nuestro propio proyecto sin la losa que supone ahora mismo tener que estar luchando por el mínimo”.
P.R.: “Sí. Literal. Ser lo que somos sin tener que estar en una tienda todo el día o sirviendo cafés en un bar para poder pagarlo. Así de sencillo”.
Pipiolas, es un dúo de referencia. Cada vez más y más personas se van uniendo a este fenómeno musical que promete cambiarlo todo. Son unas auténticas artistas de los pies a la cabeza. Su directo es pura magia, lo más. Son increíbles, además de grandes personas. Se merecen triunfar y poder vivir de la música sin apreturas porque su talento es inmenso.

