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Lo que queda pegado a las botas cuando el barro se seca, el fotógrafo JM Pola, se adentra en la Saca de las Yeguas para construir un relato fotográfico
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Lo que queda pegado a las botas cuando el barro se seca, el fotógrafo JM Pola, se adentra en la Saca de las Yeguas para construir un relato fotográfico

La marisma respira. El polvo se levanta. Las manadas avanzan.

En Lo que queda pegado a las botas cuando el barro se seca, el fotógrafo documental JM Pola (Málaga) se adentra en la Saca de las Yeguas para construir un relato fotográfico sobre una de las tradiciones ecuestres más antiguas de la península. A través de 18 composiciones, el proyecto observa de cerca el vínculo entre los yegüerizos, los animales y el territorio que los reúne cada año.

JM Pola retrata la Saca de las Yeguas desde dentro, entre tradición, territorio y memoria

Más que registrar un acontecimiento, Pola busca capturar aquello que permanece cuando termina la celebración: el polvo en el camino, el cuero y el hierro, las horas de espera, los gestos, las jerarquías, el cansancio y una forma de entender la comunidad que continúa transmitiéndose entre generaciones.

“Mi intención es clara: meter al espectador en el intimismo de la marisma.”

Formado desde una mirada documental directa, sobria y minimalista, JM Pola reconoce una obsesión por el “folclore crudo” y por la estética de lo cotidiano y lo real. En este proyecto, esa mirada se desplaza hacia un territorio donde la tradición y la naturaleza conviven en una tensión constante.

Una tradición que se mueve

El recorrido visual comienza en el legado y la relación con los animales para atravesar diferentes momentos de la Saca: Bestias ante el altar, Hierro y cuero, Sillas de plástico y tiempo muerto, Microcosmos, La tropa, Polvo y marismas o El yegüerizo.

La secuencia no busca únicamente mostrar a las yeguas. También se detiene en quienes hacen posible la tradición: los cuerpos, las herramientas, los tiempos muertos y las relaciones que se construyen alrededor de ella. El fotógrafo destaca especialmente la dedicación de los yegüerizos y el sentimiento de familia, comunidad, jerarquía y festividad que atraviesa el bosque de pinos durante la jornada.

La cámara de Pola se mueve entre la multitud y los animales, alternando imágenes de proximidad con otras donde el movimiento, el desenfoque y el caos se convierten en parte del lenguaje visual. En Velocidad y caos, por ejemplo, la fotografía abandona la nitidez para transmitir la intensidad física del momento.

Del territorio al asfalto

Uno de los ejes visuales del proyecto aparece cuando la manada abandona su entorno natural y entra en Almonte.

El camino se convierte entonces en un espacio de transición: las yeguas pasan de la arena y las marismas al asfalto y a la arquitectura urbana. La fotografía convierte ese desplazamiento en una imagen del choque entre dos realidades: una forma de vida ligada al territorio y el mundo contemporáneo que la observa y la rodea.

La migración de los animales hacia Almonte, el paso frente a la iglesia y las escenas de espera construyen un segundo acto en el que la tradición deja de ser paisaje para convertirse en presencia física dentro del espacio urbano.

Lo que perdura

El proyecto termina alejándose del ruido de la jornada.

Después del polvo, los gritos, los relinchos y el movimiento llega la calma. Las últimas imágenes introducen una dimensión más íntima y generacional, especialmente a través de la presencia de los más jóvenes. Porque, en última instancia, Lo que queda pegado a las botas cuando el barro se seca no habla únicamente de una tradición que sobrevive. Habla de cómo una tradición se transmite, de quién la mantiene viva y de qué ocurre cuando una nueva generación aprende a formar parte de ella.

La última imagen del proyecto funciona así como una declaración de intenciones: no se trata solamente de documentar lo que ocurre hoy, sino de preguntarse qué será aquello que permanecerá mañana. Con una estética que oscila entre el blanco y negro y el color, entre la fotografía contemplativa y el movimiento más visceral, JM Pola construye un documento que no pretende explicar la Saca de las Yeguas desde fuera, sino acercarse a ella hasta sentir el polvo, el cansancio y el vínculo con el animal.

Porque cuando el barro finalmente se seca, todavía queda algo pegado a las botas.

JM Pola — Lo que queda pegado a las botas cuando el barro se seca
Edición 2026

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