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Espigas: un enclave bien argento en el centro de Alicante

Cuando piensas en Argentina y su gente, lo primero que se te viene a la cabeza es pasión, un poco de griterío y mucho corazón. Pero también está ese lado nostálgico que adora sus rituales, sus tradiciones. Y en Alicante, cerca del Mercado Central, hace 20 años que existe Espigas que te teletransporta a Argentina sin tener que bancarte esas 12 horas de avión.

Espigas: un enclave bien argento en el centro de Alicante

Te podría decir que la señal de que llegaste a la panadería es ese cartelito que ves colgado arriba con el nombre del local, escrito con una tipografía inspirada en el fileteado porteño. O el mural que retrata Caminito en toda la pared exterior.

Pero, en realidad, la mayor señal de que estás en Espigas es cuando ves sus paredes decoradas con patentes, carteles, fotos y afiches de distintas partes del país, y podríamos seguir nombrando.

Es imposible no mirar a cada costado, porque siempre hay algo que llama la atención. Podrías pasarte horas descubriendo de dónde viene cada objeto. Y si te fijas bien en las mesas, también puedes encontrar viejos billetes, monedas y más postales que hacen referencia a su pasado, su cultura y todas las personas que alguna vez la hicieron suya.

Aunque tenga una historia relativamente joven, Argentina siempre se caracterizó por el movimiento, la mezcla de culturas y una devoción casi instintiva por crear sensación de hogar adonde sea que vaya.
Sí, se podría decir que un argentino es simplemente alguien nacido en ese pedazo enorme de tierra al sur del continente americano. Pero la verdad es que ser argentino es un poco más que eso.
Es tener claro de dónde venís, pero también sentir la necesidad constante de ir más allá, de entender tu historia, de preguntarte el porqué de las cosas. De ver cómo piezas totalmente distintas pueden encajar en un mismo núcleo familiar.

Y quizás por eso, tarde o temprano, siempre te cruzas con un argentino dando vueltas por el mundo.

En esa búsqueda de uno mismo, que a veces se camufla detrás de un “este país no da para más”, dejamos nuestra marca por donde vamos. Creamos espacios como Espigas, que es, sin dudas, una de las representaciones más genuinas de Argentina: un menjunje con un poco de todo. Cosas que tal vez a simple vista no tienen nada que ver, pero que juntas tienen sentido.
Un lugar donde un argentino puede sentirse en casa, y donde otros pueden enamorarse de los sabores de nuestra tierra.

En este pequeño enclave bien argento podés encontrar absolutamente de todo: desde las clásicas facturas (los orígenes de sus nombres es un cuento para otro día) hasta masitas, ese infaltable compañero para el mate, y postres, entre otras preparaciones, todas hechas ahí mismo.

Ah, casi se me escapa: para quien quiera reencontrarse con su kioskito de toda la vida, también hay golosinas que refuerzan aún más esa identidad tan propia (o para los que aman la cultura culinaria del país): desde los Bon o Bon que siempre te alegran el día, el Mantecol que no puede faltar en Navidad, y si la suerte está de tu lado, hasta un par de tablitas de Vauquita que son de lo mejor que te puede pasar. 

Ahora sí: ¿nos sentamos a tomar un café con leche o mejor nos pedimos una caja de surtidos y nos vamos a la playa con un buen mate?

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