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‘Romeraje’ cuando la moda se convierte en retrospección

La exposición que ver en Corea La exposición que ver en Corea

Hay palabras que no existen hasta que alguien se atreve a pronunciarlas. ‘Romeraje’ es
una de ellas. Un término inventado que fusiona lo espiritual del peregrinaje con la fuerza
simbólica del ritual. No habla solo de recorrer un camino, sino de habitarlo, de
transformarse a través de él. Así se titula la primera exposición de la diseñadora Tíscar
Espadas en Corea del Sur: un nuevo capítulo en su expansión creativa, que no entiende
de fronteras ni de temporadas.

En un rincón tradicional de Yongsan, dentro del espacio expositivo 37A, sus piezas
—prendas, dibujos, silencios— parecen dialogar con la tierra ajena como si pertenecieran
a ella desde siempre. Porque el universo de Tíscar es eso: una fusión inesperada entre lo
íntimo y lo colectivo, lo rural y lo imaginado, lo que ya fue y lo que aún no existe.

Nacida en Úbeda en 1993, y tras vivir en ciudades como Berlín, Londres o Copenhague,
ha ido tejiendo desde Madrid un proyecto de moda que rehúye lo urgente y abraza lo
esencial. Cada colección se convierte en un capítulo sin fecha, sin género, sin prisa. Una
forma de creación que apuesta por lo pequeño, lo hecho a mano, lo que permanece.
Piezas numeradas, talleres artesanos y un discurso que se construye desde la memoria,
el gesto y la emoción.

La exposición que ver en Corea

La muestra, que podrá visitarse del 28 de marzo al 6 de abril, nos invita a entrar en un
universo textil que no se articula en torno a la tendencia, sino al tiempo. Al oficio. Al
lenguaje sutil del detalle. El Capítulo VI vertebra la exposición, acompañado de prendas
de colecciones anteriores que no se visten, se leen. Se sienten. Prendas que se sostienen
por sí solas, pero que reclaman una mirada que las complete, un cuerpo que las habite,
una historia que las continúe. Y lo bonito es que no viajan solas. Las acompaña el trabajo
de Cherrien, joven ceramista coreana, cuyas piezas atraviesan la exposición como un hilo
invisible que une disciplinas distintas bajo una misma sensibilidad. La arcilla y el tejido se
encuentran como si siempre hubieran hablado el mismo idioma. Ambas se moldean con
las manos, guardan el gesto, capturan el instante.

Tíscar construye desde la intuición, pero también desde la raíz. Su inspiración brota del
folclore español, pero también del cuerpo, del recuerdo, de esa nostalgia que no duele,
pero sí empuja. Y ese imaginario la ha llevado lejos: de Japón a Corea, pasando por
ciudades como París o Londres. Pero fue el Vogue Fashion Fund 2024 el que consolidó
su trabajo como una de las propuestas más sólidas y prometedoras de la moda española
contemporánea.

En esta nueva parada, su trabajo no solo se exhibe, se comparte. La programación que
acompaña a la exposición —recitales de poesía, performance, sesiones sonoras— no
busca entretener, sino extender la experiencia. Porque su propuesta no se limita al vestir:
construye atmósferas, espacios donde respirar, leer, escuchar. Donde una prenda puede
ser también un poema y una exposición, un lugar en el que quedarse un rato más.

Todo esto ocurre en 37A, una pequeña galería en el corazón de Yongsan, que se ha
convertido en punto de encuentro para artistas internacionales y creadores locales.
Fundada con la intención de dar espacio a las voces que exploran nuevas formas de
expresión, esta muestra es también el resultado de un esfuerzo colectivo y cuidado,
donde cada detalle ha sido pensado con la misma sensibilidad con la que se elige una
tela o se dibuja un patrón.

Si estás cerca, te invitamos a detenerte y descubrir Romeraje: un trayecto que no solo se
recorre hacia fuera, sino que también señala una dirección hacia dentro. Una manera de
recordarnos que el arte no existe sin las manos que lo hacen posible. Que la artesanía no
es lo contrario, sino el principio de todo.

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