Según Sebastiao Salgado -artista brasileño- «el fotógrafo no está solo detrás de la cámara, también está detrás de la historia que cuenta». Para Esther Bellepoque (Madrid, 1986), la fotografía vino a buscarla, a llamar a su puerta, a colarse en su vida sin que esto formase, en principio, parte de sus planes, o al menos eso es lo que ella pensaba, «creo firmemente que la fotografía me escogió a mí, no yo a ella».
Esther Bellepoque, la fotógrafa española que abandonó la escuela para conquistar Londres y París
Como si se tratase de un pálpito o una fuerza cuya procedencia desconoce, abandona el instituto del pueblo de la sierra de Madrid en el que cursaba primero de bachillerato y decide probar suerte en un curso aleatorio de fotografía. Algo casi al azar se acabaría convirtiendo en un idilio entre la cámara y su visión del mundo, «comencé totalmente a ciegas un curso de fotografía en el que, tras sacar la mejor media, me ofrecieron ser aprendiz en un taller de enmarcado y laboratorio fotográfico llamado Daylight en Madrid».
Con la maquinaria puesta en marcha decide mudarse de su pueblo natal a la ciudad de Madrid y explora sus primeros pasos rodeada de encargos de enmarcado para clientes como el Museo del Prado, revelar carretes para el prestigioso Alberto García-Alix o imprimir una exposición para PhotoEspaña, entre otros.
Después de un año y medio, se ve preparada para afrontar nuevos retos y decide cruzar la acera, literalmente, para entrar a trabajar en un estudio del mismo nombre que el anterior –Daylight-, ya que este pertenecía al hermano de su exjefe. Un día se le presenta la oportunidad de asistir a Annie Leibovitz, considerada mejor fotógrafa del mundo, pero debido a su desconocimiento de inglés ve truncada la experiencia, ese motivo le hace abandonar su puesto de trabajo para instalarse en Londres ya que está decidida a aprender el idioma y no dejar pasar más trenes.
Comenzó asistiendo a fotógrafos en la capital inglesa hasta crear una cartera de clientes con los que trabaja hoy en día, tanto en Londres como en París. Desde entonces, el trabajo de la madrileña se ha visto publicado en medios como Elle, Vogue, House & Garden, Wonderland, Frank Bowling, Béton Brut y Net a Porter, así como para numerosos creativos y diseñadores independientes. Actualmente ofrece conferencias sobre dirección de arte en Vogue College.
¿Qué significa para ti la fotografía?
Para mí la fotografía es una forma de sentir, de expresar y grabar emociones. La captura de una imagen se vuelve inmortal. Mis fotografías están muy pensadas de antemano pero siempre me gusta observar que ocurre entre cada toma. A veces los momentos más pequeños son los más reveladores.
¿Cuáles son tus referentes y a quién sigues de cerca? No solo relacionado con el mundo al que te dedicas sino referencias de otros campos como puedan ser literatura, cine, moda u otros.
Son muchos mis referentes: André Kertész, Egon Schiele, Brassaï, Eric Satie, Michel de Montaigne, Christo, Toulouse Lautrec o Marcel Proust. Si hablamos de los vivos, me gustaría trabajar con el diseñador y escenógrafo Alexandre de Betak o con la artista Cornelia Parker, también hacer un libro con el impresor y editor Gerhard Steidl. En mis sueños me encantaría proponer a Marie Laurecin o a Toulouse Lautrec que crearan nuevos paneles decorativos monumentales como hicieron para el Ballet Ruso y La Goulue en Montmartre.
¿Cómo es tu proceso de creación a la hora de trabajar tus piezas personales?
Investigo mucho y recopilo todas las referencias que encuentro para construir una base: puede ser visual o escrita. Estas exploraciones a través del arte y de diferentes campos me permiten explorar más a fondo la manera de plasmar algunas ideas: cómo puedo expresarme a través del marco, los colores, la textura, una línea, una sombra, una mirada. La estética de mi trabajo nunca está definida desde el principio. Se produce junto con el proceso de determinar cómo interpretar un sentimiento o un pensamiento. Mis moodboards son siempre de unas 20 páginas; como una tesis. Ha sido mi manera de volver a la escuela. Una vez que tengo esas referencias, dedico mucho tiempo a definir diferentes enfoques para cada toma y a definir las direcciones. Tener un concepto para cada imagen me permite responder al tema a través de puntos específicos.
¿Qué es lo próximo en lo que estás trabajando?
Acabo de comenzar un proyecto a largo plazo con una amiga modelo. Nos reunimos un domingo al mes en mi estudio y hacemos fotos sin guión, por el momento. La idea surgió de la necesidad de llevar adelante un proyecto que no termine al acabar la sesión. El tiempo lo transforma todo, permite una evolución. Quiero observar qué giros surgen en un proyecto donde no hay presión, guión o fecha.
¿Cuál ha sido tu mayor experiencia hasta la fecha?
Conocer y trabajar con otros creativos es lo que más valoro y celebro en esta profesión. No aspiro a grandes experiencias puntuales sino a poder seguir trabajando por mucho tiempo. Prolongar la gran experiencia, por decirlo así.
Un restaurante fetiche en Londres y otro en París.
St. John (@st.john.restaurant) en Londres.
Le Fumoir (@lefumoirparis) y Chez Paul (@restaurantchezpaul) en Paris.
@estherbellepoque
Todas las fotografías cedidas por la artista.



