Felipe Pirazán tiene citas con él mismo. Concretamente en el cine, donde desconecta de la realidad y donde realiza una especie de auto terapia. Este vínculo profundo con el séptimo arte comenzó gracias a su padre, quien lo llevaba desde pequeño a alquilar películas al videoclub. Este recuerdo lo atesora el actor con cariño, y también el de bailar con su madre los días que limpiaba la casa. De hecho, fue la danza la que despertó su interés más temprano, casi desde la cuna, por subirse a un escenario. Gracias a ella se apuntó a teatro musical y al interpretar su primer papel protagonista experimentó por primera vez esas mariposas en el estómago propias de todo aquello que mantiene vivo el espíritu. Tan vivo, que supo con certeza que quería seguir descubriendo el mundo de la interpretación durante muchos años. Así lo hace en la actualidad, incluso a gran escala, pues se postula como una joven promesa de la pequeña y gran pantalla, tan versátil como carismática. En 2024 lo vimos en uno de los capítulos de la serie Asuntos internos, de RTVE, en la serie Hay algo en el bosque (Disney+) y en la película «Tratamos Demasiado Bien a las Mujeres» (Prime Video), una comedia negra protagonizada por Carmen Machi.
Felipe Pirazán: «A veces ir a ver una película al cine es todo lo que necesito. Me abre los ojos»
Su último proyecto es la serie Punto Nemo (Prime Video), donde comparte pantalla con Najwa Nimri y Maxi Iglesias. En ella interpeta a Marco dentro de una trama donde una tormenta arrastra a los miembros de una expedición oceanográfica hasta una isla alejada de cualquier tierra firme, obligándolos a hacer frente a diversos misterios y peligros. Hablamos con el actor sobre esto y sobre los momentos de su vida que ayudaron a construir al profesional que hoy se rodea de los grandes nombres de la escena nacional. También, acerca de todo aquello que lo mantiene conectado a lo esencial de la vida y por qué la tranquilidad es uno de sus grandes propósitos vitales.
-Para contextualizar al lector, ¿de dónde eres y cuándo naciste?
Me gusta esta pregunta porque a la gente le suele sorprender cuando lo cuento. Nací en Bogotá, en 1997. Me crié allí hasta los 9 años, que fue cuando nos mudamos aquí con mi familia. Siento que en Manresa (Barcelona) es donde de verdad he crecido porque es donde desarrollé mi personalidad y tengo a mis amigas y amigos de toda la vida.
-¿Cómo y cuándo supiste que querías dedicarte a la interpretación? ¿Tenías de pequeño relación con alguna forma de arte?
Viéndolo desde hoy con perspectiva, creo que ya de pequeño estaba claro que esto es lo que me mueve por dentro. Siempre me apuntaba a todas las funciones de teatro y de baile del cole, todo lo que tuviera que ver con estar en un escenario. La danza siempre ha sido algo a lo que me he sentido muy unido. Vengo de familia latina así que supongo que me venía de fábrica. Recuerdo hacer shows delante de mi familia o bailar solo en la habitación cuando era adolescente.
A la interpretación llegué mucho más tarde, con el grupo de teatro musical donde empecé como bailarín. Fue con la adaptación que hicimos de la obra Cop de Rock, de Dagoll Dagom. La directora confió en mí para darme ese primer personaje protagonista, y con él conecté con algo que nunca había sentido encima de un escenario. En ese momento decidí empezar a buscar escuelas de interpretación en Barcelona. Fue de las primeras cosas que supe con certeza en mi vida.
-¿Cómo definirías tu profesión? ¿Sientes en ocasiones prisa por conseguir tus objetivos profesionales?
Más que una profesión, la veo como una mezcla entre vocación profesional y pasión humana. Sin una de las dos para mí esto no tendría sentido. Creo que va de la mano el tener muy claro y sentir que te quieres dedicar a este mundo en cualquier ámbito posible, junto a que es un oficio tan complejo a veces, que solo la intensidad y la dedicación que hay que poner, ya debería ser suficiente. Hay veces que alguna de las dos se tambalea y es lo que inevitablemente me ha llevado a pensar alguna vez que nunca conseguiré mis objetivos. Aun así, hago el esfuerzo por recordarme a mí mismo algo que me dijo mi primera profesora de interpretación, Sandra: esto es una carrera de fondo, con subidas y bajadas y donde no hay que dar nada por sentado.
Y personalmente, ¿a qué aspiras? ¿Qué personas de tu entorno consideras tus anclas a tierra?
Últimamente pienso en que nunca somos del todo felices o que nos cuesta conformarnos con lo que ya tenemos, siempre parece que queda algo más por conseguir. Vivimos en un mundo en el que va todo muy rápido, así que honestamente aspiro a estar tranquilo, a estar en paz conmigo mismo y a sentirme afortunado con lo que tengo. También a hacer lo que me hace sentir bien, como el deporte, comer bien, un plan sencillo o rodearme de gente que me sume.
Mis anclas a tierra son mi madre, mis hermanos y, por supuesto, mis amigos de toda la vida porque me conocen desde antes de que yo me conociera a mí mismo. También lo es mi representante Borja de la Vega, es uno de mis grandes pilares desde que vivo en Madrid.
¿Te ha servido algún actor como referente? ¿En qué registro te gustaría verte próximamente?
Mi referente de la infancia fue Robin Williams por películas como Jumanji o La Señora Doubtfire. Por otro lado, me apasionan las carreras de actores como Barry Keoghan, Tilda Swinton o Paul Mescal. A nivel nacional mis referentes son Enric Auquer y Álvaro Cervantes. He tenido la oportunidad de trabajar con Enric hace poco en la serie Ravalear, dirigida por Pol Rodríguez e Isaki Lacuesta, y espero poder hacerlo con Álvaro también.
Me quedan muchos registros por explorar todavía. Lo que más me apetece ahora mismo es interpretar una historia de amor en ficción con otro personaje, que aún no lo hice. También quiero hacer una película de acción o de miedo, aunque en España no se apuesta demasiado por ello.
Punto Nemo es tu último proyecto. ¿Qué te atrapó de ella? ¿Cómo fue la experiencia de rodar con nombres como Najwa Nimri o Maxi Iglesias?
Me atrapó la premisa de la serie y el hecho de que hay una mezcla de géneros que me gustan mucho como espectador. Hay ciencia ficción, drama, misterio, un toque de terror, acción y que, en definitiva, son un montón de personajes intentando sobrevivir y estar al mando en un sitio donde eso es lo que menos importa. A nivel interpretativo, fue el reto de hablar con acento colombiano porque lo perdí hace muchos años y también el de estar a la altura de mis compañeros. Al ser una serie muy coral, sentí mucho compañerismo y profesionalidad desde el minuto cero. Hubo momentos de mucha concentración por parte de todo el equipo, pero también muchas anécdotas divertidas en set.
El Punto Nemo es, científicamente, el punto del océano más alejado de cualquier tierra firme. ¿Tienes algún lugar ‘alejado del mundo’ al que te guste escapar?
Un plan asegurado conmigo es ir al cine. Siento que es de los pocos lugares donde de verdad siento que desconecto y me alejo de la realidad. Voy mucho solo también, es una especie de cita conmigo mismo. He sido muy feliz y he hecho terapia en las salas de cine. A veces ir a ver una película al cine es todo lo que necesitas, te abre los ojos. La Sala Equis o los Cines Ideal en Madrid son unos de esos lugares.
¿Qué haces cuando no trabajas?
Intento despejarme todo lo que puedo. Me gusta ir al gimnasio, ir a comprar ingredientes para cocinar algún plato especial y algún plan con amigos como ir a dar un paseo, tomarnos algo por ahí o hacer maratón de alguna serie.
¿Se le permite al actor joven desconectar? ¿O es esta una industria que demanda constante hiperproductividad?
Creo que dependerá de cada uno y de su cantidad de trabajo. De si solo eres actor o actriz o si también escribes, produces o diriges. Hay veces que no estás trabajando, pero tampoco te llega un casting, sin embargo a tu amigo sí y le echas una mano dándole la réplica. Eso también es trabajar. También es verdad que hoy en día “desconectar” como tal me parece muy difícil con las redes sociales y que es una industria tan en una burbuja, que sabes todo el rato lo que está pasando o la función de teatro que hay que ir a ver.
Tu feed de Instagram revela que eres un entendido de la moda y que sabes qué prendas y estilos te favorecen. ¿A qué le das importancia a la hora de vestir? ¿Sigues las tendencias o vas más por libre?
No sé si soy un entendido de la moda pero sí sé lo que me gusta y me hace sentir cómodo llevándolo puesto. Siempre tengo en cuenta el contexto donde voy a ir, con quién voy a estar y cuánto tiempo. A veces una chaqueta cambia el look por completo y hasta que no me veo y siento que es la combinación perfecta, no salgo de casa. A veces es un drama para ser puntual. Diría que con el tiempo he ido encontrando mi estilo, que es una mezcla de ir con las tendencias y ropa de segunda mano, que le da ese toque de personalidad.
¿Qué planes tienes ahora entre manos?
Ahora en unas semanas empiezo el rodaje de mi primera película internacional, una comedia desenfadada y donde creo que me lo voy a pasar muy bien. Este año tengo pendientes de estreno dos películas y participaciones en algunas series como La Ruta Ibiza. Así que de momento disfrutar de lo que viene ahora e ir buscando un huequito para las vacaciones de verano.
Texto por Paula Polizzotto
Fotos Pablo Garcia
Makeup/hair Paula Del Rio
Agencia Kuranda









